La paz no es solo el silencio de las armas: Macrón

El presidente francés Emmanuel Macron, reivindicó este viernes junto al papa León XIV el compromiso de Francia y de la Santa Sede. Cortesía
El presidente francés Emmanuel Macron, reivindicó este viernes junto al papa León XIV el compromiso de Francia y de la Santa Sede. Cortesía

El presidente francés Emmanuel Macron, reivindicó este viernes junto al papa León XIV el compromiso de Francia y de la Santa Sede con “la paz, el multilateralismo de acción, el respeto del derecho internacional y de la Carta de la ONU”, durante un discurso pronunciado en el Palacio del Elíseo con motivo de la visita del pontífice.

“Usted puso los primeros meses de su pontificado bajo el signo de una paz desarmada y desarmante”, afirmó Macron, al destacar que esa exigencia adquiere una fuerza particular “mientras la guerra ensangrienta nuestro continente y mientras en todas partes resurgen tensiones y conflictos”.

El presidente francés subrayó que la paz “no es solamente el silencio de las armas”, sino que presupone “justicia, seguridad, respeto de los derechos humanos, soberanía de las naciones y derecho de los pueblos a disponer de sí mismos”.

Francia y la Iglesia

Macron también se refirió a la relación histórica entre Francia y la Iglesia Católica, marcada, según dijo, por los “dos mil años” de historia del cristianismo en el país. Recordó, además, que la separación entre la Iglesia y el Estado, establecida por la República hace poco más de 120 años, dio forma a una concepción francesa de la laicidad que “no es en absoluto la negación de la religión”.

La República francesa, agregó, “considera un deber permitir a cada uno, en conciencia, pensar y expresar su punto de vista en todos los ámbitos de su existencia, creer o no creer tanto en la intimidad como en la esfera pública, siempre que respete las leyes”.

El mandatario denunció asimismo un “resurgimiento” de acciones contra personas y bienes debido a su religión que afecta a las comunidades cristiana, judía y musulmana. “Estas insoportables manifestaciones de intolerancia golpean de lleno a la religión cristiana”, afirmó.

Durante su discurso, el presidente francés también presentó ante León XIV a Francia como “un país de la diversidad”, una nación que, según dijo, tiene “una pasión particular por el debate permanente”.