El presidente Donald Trump convirtió al Mundial 2026 que comparten Estados Unidos, México y Canadá en una prioridad de la Casa Blanca, al punto de crear una fuerza especial presidencial encargada de coordinar todos los aspectos vinculados al evento.
La denominada White House Task Force on the FIFA World Cup 2026, anunciada junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tiene la misión de supervisar cuestiones de seguridad, transporte, infraestructura, inmigración y logística para un campeonato que podría atraer a más de seis millones de visitantes y generar miles de millones de dólares en impacto económico.
La decisión refleja la importancia política que la administración atribuye al Mundial, considerado el mayor evento deportivo que albergará Estados Unidos antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Fuentes cercanas a la organización señalan además que Trump planea involucrarse personalmente en distintas actividades vinculadas al campeonato y que se espera su presencia en varios encuentros de alto perfil, especialmente durante las fases decisivas del torneo.
Aunque la Casa Blanca todavía no confirmó a qué partidos asistirá el magnate, cree que en Washington estará en partidos de eliminación directa y, probablemente, en la final prevista para el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, a pocos kilómetros de Manhattan.
Para Trump, el campeonato representa además una oportunidad para proyectar una imagen de liderazgo internacional en momentos en que Estados Unidos se prepara para celebrar su 250 aniversario de independencia, pocos días después de la final del torneo.
Canta victoria y fustiga “la UE y el G7 son irrelevantes”
Por otra parte, Donald Trump ya se atribuyó la victoria por lo que considera un acuerdo histórico entre Estados Unidos e Irán. Logrado únicamente por su cuenta, subraya, sin la ayuda de Europa ni del G7. Para él, el acuerdo con Irán es un hecho consumado; sólo falta la firma: un resultado que, en vísperas de la cumbre del G7 en Evian (Francia), lo ha llevado a atacar una vez más a sus aliados, a quienes odia por haberlo abandonado en el conflicto con Teherán.
Los califica de “irrelevantes”, aunque se muestra abierto a su posible papel en el futuro. “Pueden ser de gran ayuda”, declaró en una entrevista con “Corriere della Sera”.












